YO (NO) PEDÍ SER PRINCESA


Yo (no) pedí ser princesa

2019


Ni probablemente tú, ni ella, ni quizá ninguna de las víctimas de violencia de género fallecidas desde que comenzó este año y que vienen a sumarse a las del año 2018 y a las muchas más de años anteriores. 


Atrás quedaron los tiempos en los que la mujer soñaba con ser la princesa de su hogar, aunque muchas seguramente nunca lo pensaron ni pretendieron tener junto a ellas a un príncipe azul. Pero, seguramente, tampoco imaginaron que un ligero o inconsciente desvío de la norma marcada produciría un desgarro en las costuras de su realidad, hasta el punto de verse inmersas en esa alarmante cadena de abusos y violaciones cotidianas que se repiten en diferentes contextos históricos y culturales y que, en ocasiones, concluyen con la pérdida de la propia vida.


La serie "Yo (no) pedí ser princesa" refleja esos silencios de mujer cargados de avisos de peligro que, metafóricamente, se transmutan en imágenes de fuego, de luz o de abismo, en tanto ella, sumisa, baja sus ojos al suelo o se protege de la amenaza,  dándoles la espalda y alzando sus brazos al cielo. Momentos todos en los que se confunden realidad e imaginación, en tanto la incompleta escalera se convierte en el símbolo de una salida a la que no puede acceder.


I (did not) ask to be a princess

2019


Not likely you, nor she, nor perhaps any of the victims of gender violence who have died since the beginning of this year and who are joining in 2018 and many more years of previous years.


Gone are the times in which the woman dreamed of being the princess of their home, although many probably never thought about it or pretended to have a blue prince next to them. But, surely, they also did not imagine that a slight or unconscious deviation from the norm would produce a tear in the seams of their reality, to the point of being immersed in that alarming chain of daily abuses and violations that are repeated in different historical and cultural contexts. and that, on occasion, they end with the loss of one's life.


The series "I (did not) asked to be a princess" reflects those silences of women charged with warning of danger that, metaphorically, transmute into images of fire, light or abyss, while she, submissive, lowers her eyes to the ground or he protects himself from the threat by turning his back on them and raising his arms to heaven. Moments all in which reality and imagination are confused, while the incomplete staircase becomes the symbol of an exit to which it can not access.